La pasión por el coleccionismo
A menudo, la profesión desempeña un papel esencial a la hora de elegir el ámbito de coleccionismo. El origen de la presente colección se debe también a esta circunstancia. En un principio, se coleccionaban máquinas industriales en desuso. Solo más tarde se añadieron las máquinas de coser domésticas históricas. La base la constituyeron la colección de Hanspeter Luzi, de San Galo
(Suiza), y posteriormente la colección de Roger Frey, de Cannes (Francia). Una parte importante de la colección está compuesta por máquinas de coser americanas poco comunes. Se trata de piezas únicas o rarezas de las que solo quedan unos pocos ejemplares en todo el mundo.
En la segunda mitad del siglo XIX también llegaron de Francia máquinas de coser de gran interés. Las máquinas francesas tenían un alto nivel técnico y eran de la mejor calidad. Es posible que esto se debiera a que la industria francesa de máquinas de coser ya entonces, en términos de precio, no resultaba competitiva a nivel internacional. El mercado de
las máquinas de coser en Francia estaba dominado principalmente por las importaciones procedentes de Norteamérica y Alemania. A raíz de estas experiencias, los diseñadores franceses se orientaron hacia nuevos campos de construcción, fabricando bicicletas y, sobre todo, automóviles. Además, se dedicaron al diseño y desarrollo de aviones.
Por eso, hoy en día las antiguas máquinas de coser francesas son muy codiciadas entre los coleccionistas, ya que, salvo contadas excepciones, nunca se llegó a una fabricación en serie.
Esperamos su visita al Museo de la Máquina de Coser de Albstadt.


