Feliz Día Mundial del Algodón 

El algodón es probablemente la fibra natural más versátil que existe. A todos nos encanta y en nuestro armario hay numerosas prendas confeccionadas con él. Razón suficiente para analizar más detenidamente el algodón, sus propiedades y sus diferentes variantes. 

por mey 07/10/2022

Planta de algodón madura con cápsulas de fibra abiertas en el campo, por mey

El algodón tiene muchas propiedades positivas. Regula la temperatura y la humedad, es hipoalergénico y respetuoso con la piel, a la vez que fácil de cuidar y resistente. Además, es transpirable y especialmente absorbente: ¡un auténtico todoterreno! No es de extrañar, pues, que, según la WWF, aproximadamente la mitad de todas las prendas de vestir del mundo estén fabricadas con algodón. Solo en la UE, el algodón representa el 43 % de todos los productos textiles. 


Además del algodón convencional, existen otros tipos, como el algodón orgánico o el algodón Pima del Perú. Por eso, precisamente con motivo del Día Mundial del Algodón, el 7 de octubre, merece la pena analizar más detenidamente en qué se diferencian los distintos tipos de algodón. ¿


¿Por qué el algodón convencional no es sostenible?

A pesar de todas sus propiedades positivas, lamentablemente también hay aspectos críticos que no deben pasarse por alto, sobre todo en lo que respecta a nuestro medio ambiente y nuestra salud.

Probablemente, la desventaja más conocida de la producción de algodón es su altísimo consumo de agua. Dependiendo de la fuente, el método de cálculo y el país considerado, las cifras sobre el consumo exacto de agua varían enormemente. Según WWF, se necesitan unos 11 000 litros de agua por cada kilo de algodón producido. En cambio, según los datos de Cotton Incorporated, se necesitan «solo» 1.600 litros de agua por tonelada. A nivel mundial, alrededor del 3 % del consumo mundial de agua se debe al cultivo del algodón.

Además del elevado consumo de agua, hay que considerar de forma crítica, sobre todo, el uso de pesticidas e insecticidas. Precisamente el uso de pesticidas es clasificado por la OMS como especialmente peligroso para nuestra salud, en dos sentidos. Por un lado, para la salud de las personas que llevan los productos finales sobre la piel y, por otro, para los trabajadores y trabajadoras que entran en contacto con los productos químicos durante el cultivo del algodón. Sin embargo, el uso de estos pesticidas no solo es perjudicial para nuestra salud, sino también para el propio algodón. Por ello, a menudo se utilizan semillas transgénicas, que son resistentes a estos mismos pesticidas, pero también, por ejemplo, a las plagas. Sin embargo, el uso de estas semillas transgénicas conlleva la pérdida de diversidad genética, el riesgo de una propagación incontrolada y la dependencia de los productores de algodón respecto a los fabricantes de semillas.

Por lo general, el algodón convencional se cultiva además en monocultivos. Esto significa que solo se cultiva una única especie vegetal en una superficie durante un periodo de tiempo muy prolongado. Este tipo de cultivo conduce a un empobrecimiento de los suelos y a una pérdida de biodiversidad.

Por último, para que no solo el cultivo, sino también la cosecha sean lo más eficientes y productivos posible, el algodón convencional se cosecha con ayuda de maquinaria. Sin embargo, esto provoca que algunas cápsulas resulten dañadas o que se cosechen cápsulas de algodón que aún no están maduras, lo que a su vez conduce a una menor calidad y una menor vida útil.


¿Cuál es la diferencia entre el algodón convencional y el algodón ecológico?

Cada año se cultivan más de 18 millones de toneladas de algodón en más de 50 países. Sin embargo, menos del 1 % de esta cantidad se cultiva de forma ecológica, y eso solo en 19 países. Las razones son evidentes. Gracias al uso de semillas transgénicas y al método de cultivo del algodón convencional, los agricultores pueden producir a un coste menor. El cultivo de algodón ecológico es más laborioso y costoso. A ello contribuye, por ejemplo, la cosecha manual, que, sin embargo, da lugar a una mayor calidad. Una mayor calidad significa también que los productos duran más y que, en total, se necesita menos algodón. No obstante, dado que el algodón sigue produciéndose principalmente en países en vías de desarrollo, aquí la prioridad es sobre todo la rentabilidad.

No obstante, aunque el cultivo de algodón ecológico es, en general, más caro, este tipo de cultivo también tiene características positivas. Al utilizar semillas no modificadas genéticamente, el algodón produce a su vez sus propias semillas, de las que pueden crecer nuevas plantas. De este modo, los agricultores dependen menos de los productores de semillas que aquellos que utilizan semillas modificadas genéticamente.

Modelo femenina en ropa interior de algodón blanco sobre fondo beige, por mey
Serie Superfine Organic

No obstante, las ventajas para nuestro medio ambiente son considerables. El cultivo de algodón orgánico requiere menos agua, los suelos son más fértiles y retienen mejor el agua de lluvia. A diferencia del cultivo de algodón convencional, en el cultivo de algodón orgánico no se utilizan monocultivos. Se aceptan las malas hierbas y no se restringe la biodiversidad. A lo largo de todo su ciclo de vida, el algodón orgánico necesita aproximadamente un 62 % menos de energía que el algodón convencional. Además, el impacto del algodón orgánico sobre el cambio climático es un 46 % menor que el del algodón convencional.

- Uso de fertilizantes naturales, como estiércol o compost

Pero no solo el algodón orgánico representa una alternativa seria y más sostenible al algodón convencional. Además de este, existe otro tipo de algodón: el algodón Pima del Perú.


Hombre agricultor de algodón cosechando en medio de un campo de algodón, por mey
Modelo masculino en blanco T-Shirt y boxer en algodón Pima Perú, de mey
Serie RE:THINK

¿Qué tiene de especial el algodón Pima del Perú?

El nombre de este tipo especial de algodón proviene de los indígenas pima, que fueron los primeros en cultivarlo. 

El algodón Peru-Pima, también conocido como algodón Pima, es el tipo de algodón más suave y resistente que existe y, por lo tanto, es especialmente adecuado para prendas que están en contacto directo con la piel. La longitud especialmente larga de sus fibras da lugar a una mayor calidad. Así, las prendas confeccionadas con algodón Peru-Pima son especialmente duraderas y, por lo tanto, también sostenibles. Las fibras largas no se deshilachan al hilar, por lo que no se forman pelusas ni bolitas. Solo alrededor del 5 % del algodón cosechado en todo el mundo presenta las características de calidad del algodón Pima.

Debido a su brillo y lustre especiales, que en ocasiones hacen que el algodón parezca seda, el algodón Pima ha recibido apodos como «la seda de Sudamérica», «la joya de Piura» o incluso «la reina del algodón».

Pero no es solo la alta calidad del algodón Pima lo que lo hace más sostenible que el algodón convencional. El algodón Pima del Perú se cultiva siguiendo los estándares ecológicos y sociales más estrictos. Su cultivo es más respetuoso con el medio ambiente, ya que es muy resistente a las plagas fúngicas y, por lo tanto, se necesitan menos pesticidas.

Al igual que el algodón orgánico, el algodón Pima del Perú también se recolecta y se selecciona a mano. De este modo, se garantiza que solo se recojan las cápsulas de algodón maduras y que estas se protejan de posibles daños.


¿Qué tipo de algodón utiliza mey?

En mey siempre nos hemos asegurado de utilizar exclusivamente las mejores materias primas para nuestra ropa de cama. Más del 60 % de las fibras que utilizamos son tipos de algodón de alta calidad. Aunque no siempre cuenten con el sello ecológico oficial, no por ello son menos sostenibles. Porque la sostenibilidad también se puede garantizar de otras maneras. Lo hacemos, por un lado, a través de sellos y certificados oficiales como, por ejemplo, OEKO-TEX® STANDARD 100, BCI, OEKO-TEX® STeP y, por otro lado, a través de nuestras colaboraciones, que mantenemos desde hace varias décadas.

No obstante, desde 2018 hemos cuadruplicado nuestra cuota de algodón orgánico. Sin embargo, dado que el algodón orgánico suele tener fibras más cortas, nos aseguramos de utilizar exclusivamente algodón orgánico de la más alta calidad. Por ello, solo adquirimos algodón orgánico con certificación GOTS. Este sello garantiza la producción sostenible de textiles, teniendo en cuenta los criterios sociales y medioambientales más estrictos.

Para nuestra línea masculina RE:THINK y nuestra línea femenina Superfine Organic utilizamos incluso exclusivamente el algodón Pima del Perú de la mejor calidad. Llevamos más de 40 años colaborando con nuestros proveedores de Perú y, mediante visitas periódicas, verificamos las condiciones laborales y garantizamos el cumplimiento de prácticas de trabajo ecológicas. Así, nuestro algodón Pima de Perú se recolecta a mano, no se utilizan deshojadores y, gracias a las condiciones climáticas favorables, por lo general solo es necesario regar artificialmente una vez al año. 

Gracias a esta combinación de tipos de algodón que utilizamos, todos ellos producidos y adquiridos siempre bajo criterios sostenibles, contribuimos a una industria textil más sostenible.

Sello de certificación GOTS para productos textiles procedentes de la producción ecológica certificada, por mey

Conclusión

En conclusión, se puede decir que tanto el algodón orgánico como el algodón convencional representan, cada uno a su manera, una alternativa sostenible al algodón convencional. Mientras que el algodón orgánico es sostenible sobre todo por su cultivo respetuoso con el medio ambiente, el algodón Pima es más sostenible por su durabilidad. 

Sin embargo, la mejor alternativa sería un algodón Pima que cuente con una certificación de sostenibilidad, como por ejemplo GOTS. De este modo, se garantizan los controles de producción y calidad, y se obtiene la combinación perfecta de calidad y sostenibilidad.